- Hola, ¿hace mucho que esperabas?
- No, no te hagas problema... esteeem... llegué hace un rato.
- Te pido disculpas, se me hizo re tarde y el colectivo ese que no venía más.
- Ah, mirá... ¿cuánto tenés de viaje?
- Y... 40 minutos, más o menos.
- Aah, claro. ¿tomamos algo?
- ¡Dale, si!
¿Qué tal tu día en el trabajo?
- Bien, tranquilo... ... ........ ..........
- Noo... yooo... ¡tuve un día de locos!
- Mhmmm...
- Primero fui a una entrevista de trabajo y cuando llego me dice...
- Pará, pará, pará....esteeee...
- ¿Qué? ¿Qué pasa?
- ¿Sabés algo? Mejor lo dejamos acá... esto ya sé como termina.
- Pero... ¿qué decís? ¿por qué?
- Nada... o sea, llegaste 23 minutos tarde, flaca... pensé que lo podía tolerar pero no, la verdad que no. Si llegás tarde a la primera salida solos después ya me imagino que sos de las que se toman dos horas para bañarse y seguro que como te das cuenta que estás por llegar tarde a algún lado, dejás todo así tirado hecho un tremendo quilombo. Y cuando nos casemos y vayamos de luna de miel seguro perdemos el vuelo por tu culpa y el pasaje me lo meto ya sabés donde... y cuando tengamos hijos te vas a olvidar de ir a buscar a Juanse y a Valen al colegio más de una vez y se van a quedar ahí paraditos en la puerta viendo como todos sus compañeros se van y ellos no...
- ¡¡PARÁ FLACO, SOS UN TRASTORNADO!!
- Ah, no... ¡pero escuchate! ¡Encima resultaste flor de prejuiciosa!
- ¿Prejui...? Aah, bue... tomatelá flaco...
-- TPT --
Hace 7 años.
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